Valoremos a quienes todavía tenemos entre nosotros

Samuel Mateo Giménez

    El fallecimiento de Kyle Busch, acaecido de forma tan rápida como impactante la pasada semana, ha sido un duro golpe para NASCAR. Todos en el garaje han mostrado hasta qué punto les ha afectado esta pérdida, una de las mayores, si no la que más, que ha sufrido esta industria desde el fallecimiento de Dale Earnhardt en la última vuelta de las 500 Millas de Daytona, hace veinticinco años. 

    Como respuesta a esa pérdida, también se han multiplicado los homenajes y muestras de cariño hacia la figura de Kyle Busch y sus allegados. Palabras de amor, afecto y respeto, gestos como minutos de silencio, entrega de flores, adhesión de pegatinas conmemorativas en los coches... Muchas y muy variadas han sido las formas en las que ejecutivos, dueños de equipos, pilotos, ingenieros, mecánicos, periodistas y aficionados, entre otros, han despedido a Kyle Busch.

Pegatinas que homenajean a Busch y Biffle
Foto de NASCAR Fans UK

    Pero si algo bueno podemos sacar de esta tragedia, es que no hay que esperar a que alguien muera para homenajearle. No podemos esperar a que alguien grande deje de estar entre nosotros para reconocer de forma pública y notoria que, en efecto, lo es.

    ¿De qué sirven todos esos homenajes que se han hecho en las últimas jornadas? Kyle Busch no va a volver a la vida y se fue de ella sin haberlos recibido. Obviamente sabía que era alguien importante y querido por muchos, pero cuál es el sentido de reconocerlo justamente cuando él ya no puede ser plenamente consciente de ello.
    
    Que nadie malinterprete los hechos. Obviamente Kyle Busch merecía todos esos homenajes y muestras de afecto y cariño, pero dejan una sensación de ser algo inútil, "de cara a la galería", que se diría coloquialmente. El principal receptor de todo ese afecto y cariño (también su familia lo ha recibido) es alguien que ya ha muerto y que no ha podido disfrutar en vida de todas esas manifestaciones.

    Es por esto que es necesario cambiar el modelo o la forma en la que reconocemos el mérito y el afecto hacia los demás. Los mejores homenajes son los que se hacen en vida, aquéllos en los que el homenajeado puede ser parte de ello de forma activa, y no como un recuerdo en la memoria del resto.

    Siempre se dice ante tragedias así esas manidas oraciones de "dile a tus familiares y amigos que los quieres" o "tratar de disfrutar y extraer lo positivo de cada situación" porque "nunca sabes cuándo se va a acabar todo". Todo ello queda relegado al plano privado y la forma de ser de cada uno, y en consecuencia, cada uno lo gestionará de la forma en la que crea conveniente.

    No obstante, cuando ponemos el foco en actos de homenaje, promovidos por instituciones u organismos varios, sí que se puede hacer más y mejor de lo que se viene haciendo. 

    En efecto, han tenido que morirse Greg Biffle y Kyle Busch para que veamos un gesto tan simple como el de poner una pegatina en cada coche de la parrilla para honrar su memoria. ¿Por qué ha habido que esperar a una tragedia así? ¿Por qué no llevamos este tipo de actuaciones para honrar en vida a quien lo merece?

    Por poner un ejemplo. El año pasado se cumplieron diez años del primer título de las Cup Series de Kyle Busch, una historia de superación como pocas se recuerdan. Se rompió las piernas en un accidente que tuvo lugar durante el primer fin de semana del año, se perdió medio año y volvió a competir con un nivel tan alto que acabó siendo campeón. Pues bien, no se le hizo ningún homenaje. Es simple de explicar: ganó ese título con Joe Gibbs Racing, que ya no es su equipo, así que los coches de JGR ya no tenían por qué hacer nada; y en ese momento corría en RCR, que no había ganado ese título así que tampoco iba a hacer nada. Y con el resto de equipos ni que decir tiene, a ellos ni les iba ni les venía.

    Del mismo modo, en 2026 se cumplen veinte años del primer título de Jimmie Johnson en la NASCAR Cup Series (2006), así como diez del último (2016). Con siete títulos, Johnson es, empatado con Richard Petty y Dale Earnhardt, el más laureado de todos los tiempos. Pues seguramente esa efeméride pase sin pena ni gloria, igual que sucedió con el de Busch el año pasado, o con el de Harvick en 2024 (se cumplían diez años de su primer campeonato, allá por 2014), el de Keselowski en 2012 (en 2022 no se hizo nada especial para conmemorarlo), etc., e igual que sucederá con el de Martin Truex el año que viene, cuando se cumplan diez años de su título de 2017; o cualquier otra efeméride digna de homenajear.

    ¿Qué costaba que Team Penske, por ejemplo, corriese en 2022 con una pegatina especial conmemorando el título de Keselowski, que encima fue el primero de su historia, por mucho que justamente ese año hubiese abandonado el equipo para firmar por RFK Racing? ¿Por qué este año Hendrick Motorsports no ha introducido ningún elemento así para un piloto como Jimmie Johnson, que les hizo ganar siete campeonatos y 83 carreras, quizá porque ahora es competencia, al ser dueño de Legacy Motor Club? 

    Son gestos muy simples, que no suponen un esfuerzo tremendo pero que sirven para mostrar de forma pública ese agradecimiento y valoración, el respeto y el afecto a quien ha sido parte importante de tu trayectoria profesional o incluso de tu vida personal, pero que nunca se llevan a cabo.

    Encima, cuando NASCAR ha implementado alguna medida que sirva para homenajear el pasado del deporte, y en muchas ocasiones a figuras importantes que todavía vivían, como el NASCAR Throwback Weekend, la ha ido dejando morir poco a poco ante la cada vez mayor inacción de los equipos.

    Para nosotros resulta bastante triste. El conjunto de equipos y organismos que integran la industria deberían empezar a rendir homenajes en vida porque hacerlo únicamente cuando el protagonista está muerto y no puede disfrutarlo con sus seres queridos es algo inútil. Y no es algo que afecte sólo a NASCAR, sino a todas las categorías, e incluso a todos los deportes, o todos los aspectos de la vida. 

    Tenemos la fea costumbre de tener que esperar a que ocurra una tragedia para darnos cuenta de que hemos dado por sentado muchos elementos de nuestra vida, como la mera presencia en ella de personas a las que queremos o respetamos. Y es en el momento en el que ocurre esa tragedia caundo nos damos cuenta de ello y queremos mostrar de forma pública algo que ya sentíamos internamente y que, en el mejor de los casos, restringíamos a la esfera privada, pero que en otras, en cambio, ni siquiera exteriorizábamos en absoluto.  

    Quizá la trágica muerte de Kyle Busch pueda servir para algo bueno en el futuro, como el hecho de cambiar esta costumbre de valorar, homenajear y celebrar de forma pública a grandes figuras únicamente cuando han muerto, y empezar a hacerlo en vida, cuando el homenajeado pueda ser partícipe junto al resto y pueda sentir plenamente ese afecto, cariño y respeto que se le profesa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Al-Attiyah hace historia: sexto Dakar con cuatro marcas

Análisis previo del Rally Dakar de 2026 en categoría de coches: Toyota Gazoo Racing

Análisis previo del Rally Dakar de 2026 en categoría de coches: resto de participantes