Análisis previo de la NASCAR Cup Series de 2026: Hendrick Motorsports

Samuel Mateo Giménez

    Este mes de febrero arranca la 78ª temporada de la NASCAR Cup Series, y desde SENNA volveremos, un año más, a analizar a todos y cada uno de los equipos que conformarán la parrilla de la máxima competición automovilística de Estados Unidos. Así pues, damos comienzo con el equipo Hendrick Motorsports, que defiende corona.

Hendrick Motorsports siempre es favorito
Foto de Getty Images

Constructor: Chevrolet.

Motor: Hendrick Motorsports.

Pilotos: Kyle Larson (#5, 1º en 2025), Chase Elliott (#9, 8º en 2025), William Byron (#24, 4º en 2025) y Alex Bowman (#48, 13º en 2025).

Jefes de equipo: Cliff Daniels (#5), Alan Gustafson (#9), Rudy Fugle (#24) y Blake Harris (#48).

Resultados en 2025 (dueños): 1º (#5), 4º (#24),  8º (#9) y 13º (#24).

Cómo llega y a qué aspira:

    Hendrick Motorsports conquistó su primer título desde 2021, el decimoquinto en la trayectoria de la que es la escudería más laureada de la historia. Con ello, cortó una racha de tres años seguidos ganando de Team Penske, que era el único que había logrado ganar campeonatos en la era Next Gen.

    Como cada año, las aspiraciones de Hendrick Motorsports son las de ganar carreras con todos sus pilotos y ganar el campeonato, con este equipo la exigencia es máxima y no hay nada por debajo de eso que sea aceptable.

    Los buenos resultados de años anteriores, en especial del año pasado, hacen que el equipo siga en una línea continuista en cuanto a pilotos y jefes de equipo, donde no hay cambios respecto a años anteriores.

Kyle Larson:

    El californiano se proclamó campeón por segunda vez en su carrera y, aunque la final quedó empañada por la forma extremadamente dolorosa con la que perdió el título Denny Hamlin, lo cierto y verdad es que Larson fue el piloto que más puntos sumó al cabo del año así que, dentro de lo que cabe, es un campeón más que digno, es el campeón legítimo.

    Llegados a este punto no vamos a descubrir nosotros a Kyle Larson. Probablemente es el mejor piloto de la parrilla y es uno de los mejores del mundo. Con una combinación que aúna un piloto de primer nivel, un equipo de jefe de equipo, ingenieros y mecánicos que han demostrado su capacidad para rendir de forma óptima en situaciones límite (los dos títulos de Larson han llegado gracias a sendas paradas finales clave en la final) y una escudería que prepara coches de primer nivel, el objetivo es claro: ganar múltiples carreras y ganar el campeonato.

Larson es el vigente campeón
Foto de Getty Images

Objetivo: ganar el campeonato.

Éxito: ganar el campeonato.

Fracaso: no ganar ninguna carrera y/o no clasificar a la Caza.

Chase Elliott:

    El campeón de 2020 tuvo un año que no fue malo, ni mucho menos, pero que sigue sin ser lo que se le demanda a alguien que estaba llamado a marcar una época en NASCAR. La temporada empezó haciendo un gran alarde de constancia y regularidad, pues la primera carrera en la que no entró en el top-20 fue la de Watkins Glen, la 24ª del año. Sin embargo, sólo ganó dos veces, que no está mal, como decimos, pero sigue siendo poco, en especial porque luego tampoco llegó a la final por el título, por tercer año seguido.

    Desde el accidente de snowboard de 2023 Elliott no ha vuelto a ser lo que fue. No en vano, en 2022, el último año en el que llegó a la final, ganó cinco pruebas y fue campeón de la temporada regular. Desde entonces, ha ganado tres pruebas en tres años y no ha llegado a ninguna final. 

    Es un balance que no es lo suficientemente bueno para alguien que debería luchar por ser la referencia del equipo, sino que es algo propio de un buen complemento, simplemente. Haciendo una anlogía, es algo que podía esperarse de Dale Earnhardt Jr., (que está muy bien, repetimos) pero no Jimmie Johnson o Jeff Gordon, que debían dar un extra más. 

    Bien es cierto que en los últimos dos años se han visto brotes verdes respecto al desastre de 2023, que estuvo marcado por ese accidente al poco de comenzar la temporada, pero seguimos esperando a que Elliott tenga una temporada de dominio como la de 2022, que vuelva a ser lo que fue en el pasado, un piloto que suma múltiples victorias y que pelea por el campeonato.

Elliott no está en su mejor momento
Foto de Getty Images

Objetivo: ganar el campeonato.

Éxito: ganar el campeonato.

Fracaso: no ganar ninguna carrera y/o no clasificar a la Caza.

William Byron:

    Por tercer año consecutivo, William Byron se quedó con las ganas de conseguir su primer trofeo de campeón. No iba a serlo, pero encima también se le escapó el que iba a ser su primer subcampeonato por un pinchazo a falta de tres vueltas para acabar. Pese a ello, la temporada fue muy buena, ganando tres carreras, incluida la más prestigiosa de todas, las 500 Millas de Daytona.

    Para este año, lo que debe hacer Byron es reeditar una temporada como las anteriores, es decir, ganar múltiples carreras y volver a pelear por el campeonato, esperando que esta sea la definitiva y consiga su primer título.

Byron debe pelear por el campeonato
Foto de Getty Images

Objetivo: ganar el campeonato.

Éxito: ganar el campeonato.

Fracaso: no ganar ninguna carrera y/o no clasificar a la Caza.

Alex Bowman:

    El piloto de Arizona es el eslabón débil de Hendrick Motorsports, es el único que no gana múltiples carerras cada año (ha ganado una en las últimas tres temporadas) y que no pelea por el campeonato (nunca ha llegado a una final en siete temporadas que lleva en el equipo, mientras que sus compañeros han llegado a varias, cada uno).

El año pasado se metió en los playoffs por los pelos, ya que se hubiese quedado fuera si hubiera habido un ganador distinto en Daytona, algo que estuvo cerca de ocurrir, pues Blaney ganó por escasas milésimas de ventaja sobre cuatro pilotos que estaban con su casillero a cero por entonces. De haber ganado cualquiera, se habría quedado fuera por segunda vez en tres años.

    Así las cosas, es necesario que Bowman dé un salto de calidad y vuelva a ser, por lo menos, el Bowman de la parte final de la Generación 6, un Bowman que llegaba hasta las últimas rondas de los playoffs (en 2020, por ejemplo, llegó a la Ronda de 8) o que ganaba múltiples carreras (ganó cuatro en 2021).

    La responsabilidad está en él. Ha tenido varios jefes de equipo (Greg Ives, Blake Harris...) y su rendimiento no ha terminado de despegar nunca. Hacerlo ahora es clave, porque es el último año de contrato después de la renovación que firmó en 2023 por tres temporadas más (2024, 2025 y 2026). Teniendo en cuenta que Ally, su patrocinador, uno de los mayores patrocinadores que hay en un coche de NASCAR, está renovado para 2027 y 2028 también, Bowman va a tener que hacerlo muy bien, como ya hizo en su primer año de 2021 en el coche #48, paara ganarse su confianza y que pueda seguir pilotando ese coche en 2027. De no hacerlo, Ally podría presionar para que Hendrick Motorsrports buscase una alternativa. Bien es cierto que Ally siempre ha sido muy afín a Bowman y que parece que están contentos con él, pero llega un punto en el que, para tener un patrocinio de primer nivel, tienes que rendir como un piloto de primer nivel, y no es suficiente con ser una cara medianamente reconocible o un perfil amigable que haga atractiva la marca.

    Sin duda, este puede ser el año más trascendental en la carrera de NASCAR, pues es en el que tiene que hacer méritos para ganarse una renovación con el mejor equipo y el mejor patrocinador que hay en el deporte. De no conseguirlo, podría salir de la escudería y acabar, en el mejor de los casos, en un equipo de perfil medio, como le ocurrió a otros pilotos a los que les pasó algo similar, como Daniel Suárez o Erik Jones, por poner unos ejemplos.

Bowman debe dar más
Foto de Getty Images

Objetivo: ganar múltiples carreras y pelear por el campeonato.

Éxito: ganar el campeonato.

Fracaso: no ganar ninguna carrera.

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